Para muchísimos de nosotros, individuos modernos y postmodernos, embarcarse en un viaje espiritual ha significado no otra cosa sino un capítulo más del drama de nuestro desarrollo personal. Desde cierto punto de vista esto podría ser considerado como otra expresión de la tendencia de nuestra cultura al narcisismo, una espiritualidad centrada demasiado en nuestras esperanzas y temores, triunfos y errores. Pero no es culpa nuestra que tendamos a verlo así. Desde el momento en que vinimos al mundo a muchos de nosotros se nos ha enseñado a creer que la vida trata de uno mismo. Piensa un momento: ¿te dijeron alguna vez tus padres o maestros que eras una pequeña parte de un continuum evolutivo? ¿Te han animado a sentirte responsable del futuro de este proceso? ¿a ver cada una de tus acciones y opciones en un contexto no otra cosa sino cósmico? ¿Creciste con un sentido moral que te impele a convertir nuestro mundo en un lugar mejor o, -aún más audaz- que te empuja a ser quien dé el siguiente paso evolutivo por todos nosotros? Si no es así, se puede entender perfectamente que, como tantos de nosotros, te has acostumbrado a relacionarte con el mundo en primera instancia a través de la lente de tus propias necesidades personales, deseos, esperanzas y sueños. Y se entiende en este contexto que incluso tus aspiraciones espirituales constituyan una cuestión personal fundamentalmente. Porque esto es lo que nos han enseñado; esa es la visión del mundo que nuestra cultura individualista ha creado en nosotros.
Cuando despiertas a la verdad de que tu experiencia humana cognitiva y consciente, tu presencia personal aquí en este pequeño planeta, es parte de un proceso infinitamente mayor de lo que imaginaste alguna vez, puede que experimentes una sensación incómoda y quizás desconocida que te agita por dentro: un sentido de obligación.
(mi translation), de andrew cohen
no son flores (por pepa)
celestial globe (por pepa)
mothernaturenetwork: Crowded Earth: How many is too many?
As the planet’s population grows, only a revolution in the use of resources can avert an environmental crunch.
| — | Redefining God, Andrew Cohen, EnlightenNext |
abeja lista (by pepa)
Comentario mío al post de Patricio Segura, Transformación social: entre reaccionarios, evolucionarios y revolucionarios:
Me parece que la diferencia entre revolucionarios o evolucionarios radica en el nivel en que se operan los cambios buscados.
Los evolucionarios tienen urgencia por cambios también, pero cambios que se operen a un nivel espiritual. Los evolucionarios no buscan por ejemplo cambios en la distribución de ingresos como meta y parte de una lista de peticiones. Los evolucionarios buscan una transformación de la conciencia, de modo que naturalmente se producirá justicia, que se reflejaría, entre otras cosas, en igualdad en distribución de ingresos.
A un evolucionario no le interesa participar en una revolución donde los objetivos se definan superficialmente. Interesa una redefinición general y profunda de la relación del humano con su entorno y otras especies. En definitiva el evolucionario cree que la solución está en lo que se llama también amor, esa materia que emparenta a todos los seres. Esa conciencia de parentesco por tanto impide además a un evolucionario por cierto emplear violencia para lograr sus fines. Quizá sea por ello que en ciertos análisis se identifique al evolucionario como conservador, pero el evolucionario tiene urgencia de cambio. Y el evolucionario no tiene método tampoco. Para el evolucionario la política y el arte se dan la mano; la creatividad es su motor; pone en jaque las definiciones al uso, la ciencia le hace las veces de religión… Y eso no es aferrarse a la cultura según la conoció. Aquello de Einstein se aplica: no se arreglan los problemas creados en un sistema desde el mismo sistema.
Chile 2011.
“Los niños son colocolinos que querían ir al partido y los pacos les estàn pegando por “rotos”… para proteger a los màs cuicos. (via Paola Dragnic)






